viernes, 12 de junio de 2015

¡HASTA SIEMPRE!

¡Hola de nuevo! 
Como habréis podido averiguar por el título, esta es una entrada de despedida. 
De despedida porque esto se acaba, de hecho, ya se ha acabado. Hoy he hecho mis dos últimos exámenes y puedo decir que he terminado primero de Bachillerato. Parece mentira que ese momento tan lejano, que parecía que no iba a llegar nunca, ya esté aquí. Y he de decir que ha llegado sin darme cuenta. Es cierto que pensaba en él día tras día, pero es que hace nada estaba dando la bienvenida al 2015, y de repente, fin de curso. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo.

Este curso para mí ha estado lleno de novedades: nuevo instituto, nuevos profesores, nuevos compañeros, nuevo ciclo... Pero cuando me pregunto si me arrepiento de haberme cambiado de colegio, la respuesta es un rotundo no. Es cierto que echo de menos mi antiguo colegio, simplemente por el hecho de haber estado allí tantos años y tener a mis amigos de toda la vida. Pero siempre es bueno cambiar de aires, y gracias a este cambio he conocido a personas increíbles, que me han ayudado a adaptarme desde el primer día y que han hecho que este curso lleno de agobios, no haya sido tan malo. Personas que al llegar por la mañana, cuando vas muerta de sueño, te llenan con su alegría, y eso es algo que yo, personalmente, aprecio mucho. Además, creo que rodearte de personas bonitas influye en que tú también lo seas.

Por otro lado, la parte mala de Bachiller, es eso, Bachiller. Mucho temario, mucho que estudiar, y presión por sacar buena nota, lo que conlleva a un agobio constante, como ya he dicho antes. Gran parte del agobio me lo he creado yo sola, por exigirme lo que me exijo, no me gusta que me salgan mal las cosas, y eso agota. Pero es algo que poco a poco estoy intentando cambiar.
Posiblemente si esta entrada la hubiera escrito en cualquier otro momento del curso, se me hubieran ocurrido muchas más cosas para expresar el agobio que he sentido, pero la estoy escribiendo ahora, viernes 12 de junio, cuando ya está todo acabado, y yo estoy relajada, por lo que este párrafo concluye aquí.

Y por último quiero hablar sobre esto, sobre este blog.
Cuando a principio de curso la profesora de Filosofía nos dijo que nos teníamos que abrir un blog me gustó mucho la idea, y no me ha decepcionado. Nunca había escrito en Internet, y aunque solo lo lean una o dos personas, es algo que me hace sentir bien. Saber que alguien va a leer lo que estás escribiendo, te motiva a hacerlo de la mejor manera posible. Por eso he intentado hacer cada entrada con dedicación, cambiando varias veces la misma palabra, los espacios, los puntos, las comas, el tema del blog y una infinidad de cosas que parecen insignificantes, pero que en conjunto quedan bien. Y aunque las entradas solo las vaya a leer mi profesora, y de los cambios que hago en el diseño solo me vaya a dar cuenta yo, me gusta hacerlo, porque es algo que es mío y me gusta que sea bonito.

Bueno, y hasta aquí el blog de la Filosofía de Inés, ha sido un placer compartir mis pensamientos durante 9 meses. ¡Hasta siempre!



-Inés

miércoles, 10 de junio de 2015

KANT: CRÍTICA A LA RAZÓN PURA

¡Buenas tardes!
Hoy vengo a hablaros sobre la filosofía de Kant.
En primer lugar, vamos a hacer una pequeña introducción:
Kant describe su filosofía como un idealismo trascendental, idealismo porque no se centra en las condiciones que debe reunir el objeto para ser conocido, sino en el sujeto; y trascendental porque intenta descubrir cuáles son las características de todo conocimiento a priori.
Kant vivió en la Ilustración, una época de crítica integral y radical. Fue educado en el racionalismo y despertó del sueño dogmático al leer a Hume. Lo que hizo, fue tomar una postura intermedia entre racionalismo y empirismo.
Desarrolló un problema del conocimiento y un problema de la moral, expuestos en la Crítica de la Razón Pura y en la Crítica de la Razón Práctica, respectivamente.
Yo hoy os quiero hablar de la Crítica de la Razón Pura.


Esta obra está destinada a establecer las posibilidades y el alcance del conocimiento humano.
Lo primero es definir en qué consiste el conocimiento para Kant:
Según nuestro autor, no es posible el conocimiento sin que se dé una síntesis entre materia y forma. Mediante esta síntesis, el sujeto conoce al objeto no como es en sí (noúmeno) sino como es para el sujeto (fenómeno). El límite del conocimiento es entonces la experiencia, más allá de la cual no se podrá conocer.
El conocimiento humano es trascendental: ya no es el sujeto el que se adapta al objeto para poder conocerlo, sino que es el mismo objeto, el que, al ser conocido, se está adaptando a las capacidades cognoscitivas del sujeto. La epistemología kantiana, supone en palabras del mismo autor, un giro copernicano, debido a que puso en el centro del conocimiento al sujeto en lugar de al objeto.
En la introducción de la obra, distingue entre conocimiento empírico (el que proviene de la experiencia) y conocimiento a priori (el que es anterior a la experiencia). El tipo de conocimiento en el que se va a interesar Kant es el conocimiento a priori.
A continuación, Kant pasa a analizar los conocimientos que caracterizan a la ciencia, y nos dice que tienen que tener dos características:

  • Ser novedosos: tienen que hacer progresar a la ciencia.
  • Ser objetivos: esto significa universales (válidos para todo el mundo en cualquier momento y lugar) y necesarios (es así y no puede ser de otro modo).

Kant distingue entre tres tipos de juicios:
  • Juicios analíticos a priori: en ellos el predicado es inherente al sujeto, por lo que no aportan nada nuevo (no son novedosos). Son a priori, es decir, no necesitamos ir a la experiencia para comprobarlos, por lo que son universales y necesarios (objetivos).
  • Juicios sintéticos a posteriori: en ellos el predicado no es inherente al sujeto, por lo que cumplen el requisito de la novedad. Pero al ser a posteriori (provienen de la experiencia), no son universales y necesarios.
  • Juicios sintéticos a priori: son sintéticos, por lo que aportan nuevos conocimientos; y son a priori, por lo que son universales y necesarios. Estos son los juicios que, según Kant, caracterizan a la ciencia.




Lo siguiente que hace nuestro autor, es estudiar la existencia de los juicios sintéticos a posteriori en las Matemáticas, la Física y la Metafísica para comprobar si pueden ser consideradas ciencias.
Para ello distingue tres esferas cognoscitivas:

ESTÉTICA TRASCENDENTAL

Para Kant, la expresión estética está relacionada con la experiencia sensible, es decir, en la estética trascendental, se estudian cuáles son las condiciones de posibilidad a priori de la sensibilidad. Según Kant, lo a priori del conocimiento sensible son las intuiciones puras de la sensibilidad: espacio y tiempo:
  • Espacio: es la forma a priori de la sensibilidad externa, algo que pone el sujeto y que forma parte de su propia capacidad de conocer.
  • Tiempo: es la forma a priori de la sensibilidad interna, sin la cual no podríamos repesentar un objeto.

Kant concluye comprobando la existencia de los juicios sintéticos a priori en las Matemáticas, en su vertiente relacionada con el espacio (geometría) y en la relacionada con el tiempo (aritmética). En ambas existen, por lo que las Matemáticas son una ciencia.


ANALÍTICA TRASCENDENTAL

Aquí estudiará las condiciones de posibilidad a priori del entendimiento.
El conocimiento humano no se reduce a la experiencia sensible, sino que también es pensamiento, y la facultad que interviene en el pensamiento es el entendimiento. Kant nos dice solo cuando se unen sensibilidad y entendimiento, se puede dar el conocimiento.
El entendimiento opera con conceptos o categorías. Estas categorías son puras, es decir, están vacías de contenido, deben llenarse con los datos del conocimiento sensible. Y lo más importante: no tienen aplicación válida más allá de la experiencia.
Para finalizar, Kant comprueba la existencia de los juicios sintéticos a priori en la Física, y concluye que la Física es una ciencia.


DIALÉCTICA TRASCENDENTAL

Esta parte resolverá la pregunta de ¿es posible la metafísica como ciencia?
Como ya hemos visto, todo conocimiento comienza por los sentidos, los cuales nos suministran impresiones, pasa por el entendimiento, que da forma a esas impresiones constituyendo juicios, y termina en la razón, que elabora razonamientos.
Atendiendo a la razón, Kant nos dice que tienes dos funciones: ordenadora y reguladora.
También nos dice que puede tener dos usos:
  • Lógico: consiste en sintetizar conocimientos particulares en conocimientos cada vez más generales.
  • Puro: consiste en elaborar síntesis cada vez más generales, síntesis totales, a las que Kant llama ideas trascendentales. Estas son: Yo o Alma, Mundo y Dios.
En efecto, afirmar cuestiones como la inmortalidad del alma, decir que el mundo es una totalidad o hablar de Dios, es ir más allá de los límites que nos impone la experiencia. Por lo tanto, este uso puro de la razón, no es lícito. Las ideas trascendentales pertenecen al campo noumenal, al de las cosas en sí, luego no podemos aceptarlas como enunciados científicos.
De aquí Kant concluye que la Metafísica no puede ser una ciencia, ya que aplica las categorías de un modo ilegítimo, más allá de la experiencia.

Cuadro resumen CRP

La conclusión a la que llega Kant en la Crítica de la Razón Pura es que el conocimiento científico es posible pero es fenoménico, está limitado a la experiencia.
Ahora bien, Kant se pregunta si no hay otra vía de acceso al noúmeno que no sea la ciencia, y la respuesta es la ética. A partir de aquí desarrolla su Crítica de la Razón Práctica.


Y hasta aquí la entrada de hoy. Sé que es bastante larga, pero el tema lo requiere.
¡Nos leemos otro día!

-Inés

martes, 9 de junio de 2015

HUME: EL PROBLEMA DE LA MORAL

¡Muy buenas! En la entrada anterior os hablé sobre Descartes, el mayor representante del Racionalismo y padre de la Filosofía Moderna. Bien, pues hoy vengo a hablaros de Hume, el máximo representante del Empirismo, la otra corriente que se dio en la Filosofía Moderna y que defendía la idea de que el origen y el límite del conocimiento está en la experiencia.

Lo primero que hizo Hume fue destruir las bases racionalistas de la Filosofía con su problema del conocimiento, pero yo hoy os quiero hablar de su problema de la moral. 


Hume comienza su revisión crítica de la ciencia moral, haciendo una crítica al racionalismo moral. Comienza haciendo un estudio detallado de qué se entiende por moral. Así, la definición de un código moral va a incluir dos supuestos básicos: por un lado, es un conjunto de juicios a través de los cuales se expresa la aprobación o reprobación de ciertas conductas y actitudes; y por otro, es algo que nos llama a actuar de un modo determinado.
Desde los griegos, se había extendido la idea de que la distinción entre lo bueno y lo malo moralmente, es una distinción basada en la razón. Es decir, la razón nos permite conocer el orden de la naturaleza y luego, ver si nuestras acciones se adaptan o no a ese orden. Por lo tanto, los juicios morales, la discordancia o concordancia de nuestras acciones con el orden natural, están basados en la razón.
Hume es contrario a esta idea. Dice que la razón no puede determinar ni impedir nuestro comportamiento, por lo que los juicios morales, que precisamente son los que determinan o impiden nuestro comportamiento, no pueden provenir de la razón.
Según Hume, la razón solo nos informa de un hecho determinado, de lo que está sucediendo, pero no nos dice si ese hecho es bueno o malo ni nos mueve a actuar. Lo que nos mueve a actuar son los sentimientos que despierta en nosotros el hecho en cuestión, si nos despierta sentimientos de aprobación o de desaprobación, si el hecho nos parece agradable o desagradable. Por esto se dice que la moral de Hume es emotivista.
Este sentimiento moral es natural y desinteresado y se funda en la utilidad y en la simpatía.
Aquellas acciones que más placer nos vayan a dar (útiles), son las que tenemos que realizar, pero en este pensamiento, tiene que entrar en juego el cálculo. Por ejemplo, puede que robar nos produzca placer a corto plazo, pero tenemos que pensar que si todo el mundo robara, la convivencia sería imposible.
Por otro lado está la simpatía, que es la capacidad de los hombres para participar en los sentimientos de los demás. Con la simpatía el sentimiento moral pasa a ser intersubjetivo, con lo que las reglas morales, se hacen pensando en el bien común.


Bueno, y aquí está explicada a grosso modo la moral de Hume, espero que lo hayáis entendido.
¡Hasta otro día!

-Inés

lunes, 8 de junio de 2015

DESCARTES: LAS REGLAS DEL MÉTODO

¡Buenas tardes! En la entrada de hoy, os vengo a hablar sobre Descartes, el padre de la filosofía Moderna. Descartes es un autor muy amplio, pero yo me voy a centrar en las reglas del método, una parte de su problema del conocimiento.


Antes de nada, voy a hacer una pequeña introducción:
Como ya he dicho anteriormente, Descartes es considerado el padre de la Filosofía Moderna al situar al sujeto en en centro de la reflexión filosófica. Además, Descartes es el autor principal del racionalismo, corriente que se caracteriza por tener una confianza absoluta en la razón humana. Los racionalistas creían que el origen, la fuente y los límites del conocimiento están en la razón.
Descartes vivió en una época en la que la Filosofía se estaba desmoronando. Cuando acabó de estudiar, se dio cuenta de que la Filosofía era un edificio falto de unidad e inservible, por lo que hacía falta construir uno completamente nuevo. El proyecto cartesiano consistió en unificar todas las ciencias en una sola. Para esto, Descartes creyó necesario un método, es decir, una determinación rigurosa de las reglas universales a las cuales debe ajustarse todo razonar.

Aquí se nos presentan las reglas del método cartesiano


PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO: LAS REGLAS DEL MÉTODO

En una época de cambios, en la que las certezas más inamovibles habían sido desmoronadas por la Revolución Científica, Descartes se dio cuenta de que las ciencias estaban siendo capaces de aportar nuevos conocimientos y la Filosofía no, por esto decidió hacer de la Filosofía una ciencia estricta a imitación de las Matemáticas, utilizando un método riguroso y preciso como el que poseía la ciencia.
La necesidad del método estaba también implicada en la emancipación de la razón (esta debía ser capaz de fijar sus propios límites, de dictar las reglas que le permitieran distinguir la verdad del error y de indicar los procedimientos que le facilitaran descubrir nuevas verdades).


1. Regla de la evidencia

'No aceptar como verdadera cosa alguna que no sea evidente, aceptar solo aquello que se presente tan clara y distintamente que no haya ocasión de ponerlo en duda.'

El sentido de esta regla es el de doblegar la razón a lo evidente. Pero, ¿qué es evidente? Evidente es todo aquello que para ser conocido no requiere más que una simple intuición. Una idea es evidente cuando es clara (no contiene nada de otras ideas y se diferencia de ellas) y distinta (en ella se distinguen cada una de sus partes).


2. Regla del análisis

'Consiste en dividir las cuestiones que se han de examinar, en el mayor número de partes posibles y necesarias para su mejor solución.'

Al descomponer un problema, se reduce lo indeterminado a unos cuantos elementos determinados, que pueden ser intuidos mediante la evidencia.


3. Regla de la síntesis

'Conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos.'

Así, iríamos de lo absoluto a lo relativo, de lo independiente a lo dependiente. Absoluta es toda idea clara y distinta, toda noción simple, que no es deducida de ninguna anterior ni se puede descomponer en otras. Relativas son aquellas ideas que derivan de las absolutas. Estas nociones absolutas son las famosas naturalezas simples de las que hablará Descartes.


4. Regla de la comprobación

Esta es la última regla y consiste en revisar el proceso con la finalidad de estar seguros de que no hemos olvidado nada en los procesos de análisis y síntesis.


*Aquí os dejo una imagen en la que se resume lo anterior


Bueno, y hasta aquí la entrada de hoy, espero que os haya gustado.
¡Nos leemos!

-Inés

domingo, 7 de junio de 2015

HOBBES

¡Muy buenas!

Hoy os traigo una entrada sobre Hobbes, uno de los teóricos del Contrato Social que hemos estudiado en clase junto a Locke y Rousseau.

La principal obra de Hobbes es Leviathan.


A diferencia de Aristóteles, que definió al hombre como un ser social por naturaleza, para Hobbes, el hombre es un lobo para el hombre.
En el estado de naturaleza que nos describe, todos los hombres poseen similares características físicas e intelectuales. De esta igualdad surge la esperanza común de poseer aquello que se desea, pero en el momento en el que dos o más hombres desean la misma cosa, nacen la enemistad y la guerra. Cada individuo verá en el otro un rival al que buscará dominar.

Siendo el estado de naturaleza un estado de guerra de todos contra todos, el progreso resulta imposible y cada uno deberá sobrevivir por sus propios medios. Nada es justo o injusto, ya que no existen las leyes. Pero por otra parte, el hombre tiene una inclinación natural a la paz, guiada por el temor a la muerte y el deseo de tener una vida placentera. La razón sirve para encontrar esa paz, y así es como surge el contrato social, que es, básicamente, el acuerdo de no destruirse mutuamente. 
Los individuos renuncian a sus poderes y los transfieren a un Soberano o Asamblea, aunque más tarde, Hobbes niega la posibilidad de una Asamblea, ya que habría enfrentamientos como el el estado de naturaleza, por lo que es mejor que todo el poder se concentre en una misma figura.
Hobbes es un fiel defensor de la monarquía absoluta. En su contrato social, todos los poderes se transfieren a un Soberano, que está por encima del pueblo.

El estado de naturaleza no existió realmente en la historia, sirve como hipótesis para reflexionar sobre el funcionamiento de la sociedad humana y ayuda a Hobbes a defender la monarquía absoluta sin tener que apelar al derecho divino.
Ahora bien, el estado de naturaleza está latente en todas las sociedades humanas, y cuando se rompe el pacto que las aglutina, se ven abocadas a caer en el estado de guerra permanente.


Fuera del Estado civil hay siempre guerra de cada uno contra todos. Mientras los hombres viven sin un poder común que los atemorice a todos, se hallan en la condición de guerra de todos contra todos. La guerra no consiste solamente en batallar, sino que en el hombre hay una disposición permanente hacia ella y, cuando la guerra no es manifiesta, siempre se encuentra de forma latente, aún en la sociedad civil

¡Hasta pronto!

-Inés